Consejos y reflexiones para una vida más ecológica, en familia, en pareja o en solitario. Forma parte del cambio!
miércoles, 31 de octubre de 2012
Guía para vender cosas de segunda mano (I)
En la sociedad actual, gran parte de los objetos que compramos y utilizamos no llegan al auténtico final de su vida útil. Se tiran muchas cosas que aún podrían utilizarse, y muchos enseres domésticos acaban estropeándose en trasteros y altillos, hasta que sus materiales se degradan y son prácticamente basura. Mucha gente cuida mucho de sus cosas y procura almacenarlas debidamente para usos futuros o las pasa a familiares o amigos. Por ejemplo, un generoso amigo nuestro nos ha regalado muchos juguetes de segunda mano para nuestro hijo, que aunque aún no anda, ya tiene en el trastero preparados su primer triciclo y su primera bicicleta, para cuando llegue el momento.
Pero en ocasiones, las familias no sólo quieren deshacerse de cosas y saber que otras personas van a utilizarlas y disfrutarlas, sino que también necesitan algo de dinero extra. Es entonces cuando se plantea el tema de vender de segunda mano. Como es algo que he practicado bastante, pretendo dar algunas pautas útiles (o "tips") a lo largo de las próximas entradas.
En primer lugar, analicemos qué cosas son susceptibles de ser vendidas de segunda mano. Especialmente obvio es el tema de la ropa y aparejos infantiles, tipo cunas, tronas, hamacas, portabebés, carritos, ropita... en este sentido las mamás somos las primeras que nos preocupamos por estas cosas, y cuando no hay un familiar directo a quien pasarle las cositas del niño, y el espacio y la economía aprietan, se impone la venta. Un mercado bastante interesante es el de los libros, ya que muchas veces compramos más de los que nuestra casa puede alojar cómodamente, o simplemente con los años nuestros gustos e inquietudes cambian y queremos hacer espacio y cambiar el aire de nuestra librería. ¡Todos esos apasionantes libros de cocina en los que te gastaste tanto dinero pueden tener un futuro dueño que los acoja! Y esto afecta de la misma forma a todo lo relacionado con tus hobbies: raquetas de tenis, patines, o esa jaula para pájaros tan bonita, ya no tienen sitio en tu vida, y tu vas y las vendes. Igual ocurre con aparatos de música, televisiones, reproductores de todo tipo... el hecho de que el geek de la casa quiera cambiar no significa que el antiguo aparato no sea estupendo, y seguro que alguien estará deseoso de hacerse con él por un módico precio. Y tu recuperas parte de tu dinero para tu nueva compra.
Bodas y eventos como Reyes y cumpleaños son una fuente increíble de objetos que no queremos en casa pero no queremos tirar, porque son nuevos!! Cuando te casas sin lista de bodas y aún así la gente insiste y te regala cosas no solicitadas, en muchas ocasiones su destino será una venta, muy fácil por cierto ya que se trata de cosas nuevas y sin usar. Y qué decir de esos regalos que vienen oportunamente sin tiquet de forma que nos es imposible descambiarlos. Si no los queremos, y después de un tiempo de asimilación, lo mejor es venderlos. Este es sobre todo el ámbito de objetos de decoración y pequeño electrodoméstico. Y creedme, siempre hay alguien que con muy buen criterio busca estas cosas seminuevas o nuevas a buen precio. Otra categoría es la de la ropa. Vestidos con pocas puestas, para celebraciones, trajes de novia, trajes de noche, fracs... pero también ropa cotidiana, con pocas puestas y de marca, que la gente pone a la venta en canales especializados.
En la próxima entrada analizaremos los canales principales de venta y sus pros y contras para cada ocasión. Espero que esta serie os resulte de utilidad!!
martes, 2 de octubre de 2012
Lactancia, un gesto ecológico
Después de muchos meses de inactividad en el blog debido a mi maternidad, estamos de vuelta. Hoy quiero comentar las excelencias de la lactancia materna, a todos los niveles. La lactancia de nuestros cachorros, como mamíferos que somos, es un gesto de amor, de conexión, de nutrición. Los beneficios para la salud del bebé y de la madre son incontables, y podéis leer sobre el tema en multitud de webs, blogs y foros directa o indirectamente relacionados con la lactancia materna: mayor inmunidad para el bebé, nutrición más adecuada a sus necesidades, composición variable a medida, contacto físico; y para la mamá, menor probabilidad de enfermedades como cáncer de mama, diabetes, sobrepeso, y mayor facilidad para conciliar el sueño nocturno. Estas son sólo algunos de los beneficios a destacarse, pero la conclusión fundamental es que no hay nada más sano, adaptable a las circunstancias, cómodo y natural que dar el pecho a los bebés.
Pero además, si pensamos en las ventajas a nivel ecológico, la lactancia materna ya parece una panacea. Imaginemos cuántos residuos plásticos y metálicos genera la lactancia artificial. Los padres compran grandes cantidades de botes de leche en polvo, cuando no directamente tetra-bricks en el caso de la leche de continuación. Esto no sólo supone dinero que gasta la familia, también gastos de fabricación, medibles en luz y agua desperdiciada; gastos de transporte, medibles en combustibles fósiles; gastos de comercialización... Como indica Carlos González, las dosis indicadas en las fórmulas son mucho mayores de lo que la mayoría de los bebés nesitan en una toma, para que les llegue a aquellos que comen más. Y además, como el biberón hay que darlo también a demanda, hay que preveer que el niño pueda querer comer bastante, y se prepara una dosis larga. Esto significa que parte de la leche que se prepara o calienta para las tomas se acaba tirando, ya que no puedes conservarlo para tomas siguientes. Me da un poco de cargo de conciencia pensar en esa leche que se tira.
Por otra parte, la parafernalia de biberones, esterilizadores, tetinas, escobillas de limpieza, etc, no tiene fin, y en realidad son objetos de vida corta, que se deterioran bastante y no se pasan normalmente a otros niños. El resultado es que van a la basura en pocos meses. Algunas mamás intentan prolongar la vida de algunos de estos objetos vendiéndolos o pasándolos de segunda mano a familiares y amigas. Es una opción para amortiguar el derroche de recursos cuando la lactancia artificial se impone por la causa que sea.
Otra cosa a tener en cuenta de la lactancia materna es que además de que no dudas de la composición de lo que le das a tu bebé, no pagas dinero a ninguna multinacional, tipo Nestlé. No me gusta pensar en que la lactancia de nuestros hijos pueda ser un negocio, pero así es. Sólo hay que ver los anuncios. Y es importante recalcar que cuando los bebés dejan la teta, si tienen más de un año pueden tomar leche de vaca o cabra perfectamente, no hay que gastarse un dineral en leches adaptadas raras y carísimas. Sólo faltaba. Cuando te preocupas por lo que consumes, buscas alimentos orgánicos, biológicos, de cultivo ecológico, de comercio justo... Si eres vegetariano en cualquiera de sus variantes, o consumes productos animales de forma responsable... Si tienes una conciencia creada en cuanto a lo que compras y comes... ¿No deberías hacer lo mismo con el alimento de tu hijo? La lactancia materna es la respuesta.
Pero además, si pensamos en las ventajas a nivel ecológico, la lactancia materna ya parece una panacea. Imaginemos cuántos residuos plásticos y metálicos genera la lactancia artificial. Los padres compran grandes cantidades de botes de leche en polvo, cuando no directamente tetra-bricks en el caso de la leche de continuación. Esto no sólo supone dinero que gasta la familia, también gastos de fabricación, medibles en luz y agua desperdiciada; gastos de transporte, medibles en combustibles fósiles; gastos de comercialización... Como indica Carlos González, las dosis indicadas en las fórmulas son mucho mayores de lo que la mayoría de los bebés nesitan en una toma, para que les llegue a aquellos que comen más. Y además, como el biberón hay que darlo también a demanda, hay que preveer que el niño pueda querer comer bastante, y se prepara una dosis larga. Esto significa que parte de la leche que se prepara o calienta para las tomas se acaba tirando, ya que no puedes conservarlo para tomas siguientes. Me da un poco de cargo de conciencia pensar en esa leche que se tira.
Por otra parte, la parafernalia de biberones, esterilizadores, tetinas, escobillas de limpieza, etc, no tiene fin, y en realidad son objetos de vida corta, que se deterioran bastante y no se pasan normalmente a otros niños. El resultado es que van a la basura en pocos meses. Algunas mamás intentan prolongar la vida de algunos de estos objetos vendiéndolos o pasándolos de segunda mano a familiares y amigas. Es una opción para amortiguar el derroche de recursos cuando la lactancia artificial se impone por la causa que sea.
Otra cosa a tener en cuenta de la lactancia materna es que además de que no dudas de la composición de lo que le das a tu bebé, no pagas dinero a ninguna multinacional, tipo Nestlé. No me gusta pensar en que la lactancia de nuestros hijos pueda ser un negocio, pero así es. Sólo hay que ver los anuncios. Y es importante recalcar que cuando los bebés dejan la teta, si tienen más de un año pueden tomar leche de vaca o cabra perfectamente, no hay que gastarse un dineral en leches adaptadas raras y carísimas. Sólo faltaba. Cuando te preocupas por lo que consumes, buscas alimentos orgánicos, biológicos, de cultivo ecológico, de comercio justo... Si eres vegetariano en cualquiera de sus variantes, o consumes productos animales de forma responsable... Si tienes una conciencia creada en cuanto a lo que compras y comes... ¿No deberías hacer lo mismo con el alimento de tu hijo? La lactancia materna es la respuesta.
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