Si os interesa el mundo de los pañales de tela porque sois una familia eco-consciente a la que le horroriza pensar en las montañas de basura que genera un bebé hasta que aprende a usar el orinal o el wc, probablemente habéis buscado en internet y habéis encontrado una miríada de información sobre este tipo de pañales. Modelos y marcas existentes, programas de lavado, foros con inacabables discusiones sobre detergentes, sobre pañales de noche, sobre irritaciones de culito... Y si domináis varios idiomas, probablemente os zambullís, como hacía yo, en páginas de todo el mundo para intentar enteraros de cosas concretas. Cuando yo me inicié en el mundo de los pañales de tela, de los que actualmente soy usuaria (puntualización: no yo, mi hijo) leí toneladas de información. Y al final lo que más agradecía eran relatos de cotidianeidad en los que comprobaba que usar pañales de tela era realmente posible en una familia moderna. Que por cierto, lo es.
Quizá cuando os hablen de pañales de tela penséis en padres o madres que no trabajan o trabajan en casa, y que tienen más tiempo (teóricamente!) para estas cosas. Yo lo pensaba, porque no concebía que me fuera a dar tiempo, o que en la guardería me fueran a aceptar "la originalidad". Pero de verdad que todo ha ido muy bien.
Nuestro hijo empezó a usarlos en su segunda semana de vida, tras dejar de expulsar el meconio que mancha mucho. Al principio usamos gasas de algodón orgánico y cobertores, y de noche popolini onesize y cobertor. Pronto, en un par de semanas, alcanzó suficiente talla para empezar a usar los blueberry, que son tipo unitalla rellenables (ya hablaremos de todo esto más adelante para los más legos). Ahora, tiene 15 meses y usa ropa de 18, es altito, y aún usa los mismos pañales, ya que eran todos unitalla, incluso los cobertores. Acaba de pasar al tallaje más alto (son pañales que ajustan el tallaje con broches) de blueberry este mes.
Nuestra rutina es muy sencilla. Tenemos un cubo de 25 litros junto al cambiador, con tapa, donde van los pañales sucios. Cuando está lleno hacemos una lavadora, sin mezclar con nuestra ropa. Tenemos una lavadora LG de la gama Protex, bastante moderna, y lavamos en el ciclo algodón con prelavado, 60 grados, 1200, con aclarado extra. Usamos el detergente para pieles sensibles de mercadona, menos de medio cacito. El ciclo dura unas 3 horas y media, y después se seca en 24 horas, porque tendemos en interior. Si tendiéramos fuera los pañales más gorditos, que son los popolini onesize, secan en 8-10 horas según el fabricante. Cuando el bebé era recién nacido, que además era verano, las gasas estaban secas en dos horas. Si se nos acumulan muchas lavadoras (por ejemplo, el fin de semana), a veces ponemos un ciclo de secadora con los pañales y sus componentes no plásticos. Es decir, los cobertores no van a la secadora porque esto disminuye su vida útil. Ahora mismo hacemos tres lavadoras de pañales a la semana.
Nuestro hijo usó pañales de tela en exclusiva hasta los seis meses que empezó a ir a la escuela infantil. Hablé con la dirección del centro y acordamos que el niño iría con pañal de tela, hasta el primer cambio de pañal. Lo guardan en una bolsa impermeable en su mochila. Y en el último cambio de pañal, a eso de las 16:30-17:00, le ponen un pañal de tela que yo pongo en su mochila cuando la preparo. Con ese pañal está hasta las 19:00 aproximadamente. En fines de semana y puentes usamos sólo de tela. En la guardería el resto del tiempo y si salimos de la ciudad, tipo vacaciones a un hotel, usamos pañales desechables ecológicos. Pero se de familias que han conseguido usar sólo tela en la guardería, y de escuelas infantiles con pioneros programas de uso de pañales de tela, al estilo más europeo.
Importante, usamos forros desechables tipo popli, que si sólo hay pis se lavan con el resto de pañales y se reutilizan hasta el infinito (básicamente hasta que se rompen), y si hay caca van al wáter. Son totalmente biodegradables. No son indispensables cuando el bebé aún no come sólidos, pero definitivamente lo son cuando las cacas del bebé-niño aquieren cierta entidad. Pero mucha gente usa forros de tela, que también se vuelven a lavar, de forma que se protege el pañal de las manchas más bestias. También hay que decir que estas manchas desaparecen con el mejor quitamanchas que hay: la luz del sol. En nuestro caso viviendo en un bajo interior no la disfrutamos mucho, pero aún así he de decir que nuestros pañales se conservan muy dignamente.
Y como veis es muy fácil. Nosotros trabajamos los dos, y es verdad que a veces dejamos la lavadora programada antes de ir a trabajar y llevar al niño a la guarde, porque cuatro horas de run-run en un piso pequeño, son cuatro horas; y que a veces tendemos pañales mientras se calienta la comida a las cuatro de la tarde; y que a veces se nos pasa la hora del cambio jugando con el niño o este está especialemente meoncete y se le moja un poco el body o el pantalón. Pero creo que todo esto son nimiedades si pensamos en el beneficio medioambiental, que por mucho que digan es indiscutible. Yo personalmente como madre y como persona estoy contenta, feliz y orgullosa de usar pañales de tela, y puedo decir también con gran satisfacción que se lo contagié a una amiga. Me encantaría contagiarlo a más familias, así que escribiré más sobre el tema en un futuro, y contestaré cualquier duda sobre el tema que esté en mi mano resolver.
Consejos y reflexiones para una vida más ecológica, en familia, en pareja o en solitario. Forma parte del cambio!
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martes, 6 de noviembre de 2012
jueves, 3 de noviembre de 2011
Reducir, reutilizar, reciclar
Los tres famosos principios de la ecologia. Tener menos cosas, usarlas mas veces, reciclar lo que ya no vayamos a usar. Costumbres que se han perdido con la implantacion de la agresiva sociedad de consumo en la que vivimos. Para ser una familia eco no hay mas que tomar conciencia e ir introduciendo algunos cambios en nuestra vida cotidiana: pronto nos daremos cuenta de que esos cambios son casi siempre mejoras y muy pocas veces sacrificios. Con este blog queremos haceros reflexionar, y tal vez, empezar a cambiar. Vivimos en un momento que se merece unos ciudadanos comprometidos y activos. Os invitamos a seguirnos e ir paso a paso.
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